Los productos a base de soja son hoy comunes en los supermercados brasileños pero antes fue necesario, con proyecto para modificar su sabor, vencer la resistencia de los consumidores, afirmó Mercedes Carrao Panizzi, investigadora de la estatal Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa).
La soja es hoy el alimento más cultivado en Brasil, representando casi la mitad de toda la cosecha nacional de granos, y el país es también el mayor exportador mundial del producto.
Panizzi explicó en declaraciones a
«Hicimos cruzamientos con soja originaria de Japón para poder retirar una enzima que perjudicaba el sabor de la variedad que era cultivada en Brasil», explicó.
«Cuando esa soja era preparada de forma inadecuada, quedaba con un gusto rechazado por el consumidor. Conseguimos lanzar dos variedades sin esas enzimas, que son responsables por el sabor característico de la soja», agregó.
Las variedades desarrolladas en Brasil con esas características fueron bautizadas como BRS 213 y BRS 257.
La investigadora explicó que la mayoría de las bebidas con base de soja vendidas hoy en el mercado brasileño son elaboradas con estas variedades, cuyo sabor es neutro.
Panizzi agregó que como la biotecnología utilizada para desarrollar las variedades es el mejoramiento genético tradicional, el resultado es un producto genéticamente modificado pero que no amenaza el medio ambiente ni el consumidor.
«Nuestro principal objetivo es mejorar el desempeño de la planta, su rendimiento y la adaptación al clima, así como lanzar nuevas variedades», agregó.
Entre las modificaciones figuran tamaño de la semilla, contenido de proteínas y sabor.
La investigadora agregó que todo ese trabajo no hubiese servido si al mismo tiempo la población no hubiese cambiado sus hábitos para aprender a consumir soja, como ya ocurrió hace milenios en Oriente y más recientemente en países europeos y en Estados Unidos.
Por esa razón
«En más de 20 años capacitamos a cerca de 15.000 personas en procesos de preparación de la soja y realizamos varios encuentros para mostrar la importancia de la soja en la alimentación. Nuestra idea era generar el interés de la industria de alimentos, y lo estamos consiguiendo», aseguró.
La insistencia obedece a que la soja es un grano rico en proteínas,minerales como hierro, potasio, fósforo, calcio, vitaminas del complejo B,nutrientes y ácidos grasos no saturados, que ayudan al organismo a prevenirse contra varios tipos de enfermedades.
La dieta rica en soja de algunos países de Oriente ha reducido la incidencia de algunos tipos de cáncer y de enfermedades cardiovasculares.
En Brasil, según la investigadora, la resistencia al producto obedecía a un programa gubernamental de la década del 70 que utilizaba carne de soja en la merienda distribuida gratuitamente en las escuelas, pero que era mal preparada y poco gustaba.



