Una joven sudafricana gana el premio de ciencia de Google al inventar un material con naranjas y aguacate que retiene la humedad
La joven sudafricana Kiara Nirghin, de 16 años, ha ganado el primer premio del Google Science Fair Community Impact Award al inventar un material elaborado con pieles de naranja y de aguacate que retiene hasta 300 veces su peso en agua y puede ayudar a mantener la humedad en diversos cultivos agrarios. Gracias a sus conocimientos en química y ciencia aplicada a la gastronomía ha logrado desarrollar una solución para combatir la falta de agua sin una gran inversión en infraestructuras ni personal técnico.
Este galardón, dotado con 50.000 dólares, según ha informado el departamento de comunicación de Google, se produce en un momento de grave sequía en algunas áreas mundiales de cítricos, entre estas, Sudáfrica, directo competidor de las cítricos valencianos en las exportación a la Unión Europea. Recientemente, Bruselas ha decidito recortar los aranceles a las naranjas de Sudáfrica pese a las plagas La UE amplía hasta noviembre el período de libre importación de cítricos con tasas reducidas, que prevé anular en 2025 . El país sudafricano, que pone en riesgo la campaña de la navelina, coloca 427.987 toneladas anuales por la demanda de Gran Bretaña.
Ha construido una solucion para atacar la falta de agua, sin tener que invertir mucho en infraestructura o persona técnico.La joven ha podido demostrar que mezclando pieles de naranjas secadas al sol y pieles de aguacate, se forma un producto superabsorbente capaz de retener hasta trescientas veces su peso en agua.
Las pieles de cítricos son un desecho natural, de modo que su precio de mercado es muy asequible. Además, son 100% biodegradables y a su vez abonan la tierra con nutrientes. Kiara se lleva a casa el trofeo de juguete después de sorprender al jurado de Google con una idea simple para solucionar un problema colosal.
Aunque existen soluciones industriales para combatir la sequía a través de otros desechos agrícolas, su producción y compra son complicadas y caras (alrededor de 2.500 euros por tonelada) y emplean ácidos que son tóxicos para el medioambiente y para el consumo humano.
Fuente: Levante, el Mercantil Valenciano



