Con la implementación del rolado selectivo de baja intensidad (RBI) se obtienen ventajas como el bienestar animal y el incremento en la oferta forrajera. Propuesta del INTA para el manejo eficiente y rentable de la producción bovina y forestal.
En la región Chaqueña, el desafío ya está planteado: lograr una producción ganadera y forestal sostenible en los ecosistemas naturales de la zona. Para ello, los especialistas del INTA subrayan la necesidad de revertir los cambios en la vegetación original ocasionada como consecuencia de décadas de sobrepastoreo, exceso de fuego y sobreexplotación.
En este sentido, Hugo Fassola -coordinador del Programa Nacional Forestales del INTA- ponderó los sistemas silvopastoriles y los consideró “la mejor alternativa para generar un mayor confort animal y fijar carbono protegiendo el suelo, manteniendo otros servicios del bosque” frente a un escenario en el que el cambio climático impactará cada vez con mayor fuerza.
Rolado Selectivo de Baja Intensidad
Para controlar las abundantes leñosas arbustivas presentes en toda la región, los técnicos proponen instalar sistemas silvopastoriles, a partir de la aplicación del Rolado Selectivo de Baja Intensidad (RBI). Se trata de una propuesta tecnológica del INTA que, mediante el corte y el aplastamiento del estrato arbustivo, genera un ambiente accesible y amigable para el rodeo y la actividad forestal.
“Las leñosas del Chaco -especialmente las arbustivas- están adaptadas a los disturbios debido a un importante banco de yemas basales, y su manejo requiere de técnicas de baja intensidad”, comentó Sandra Bravo, profesional de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias y de Ciencias Forestales (FCF) que estudia la arquitectura y hábitos de crecimiento de las leñosas chaqueñas, información clave para generar tecnologías apropiadas.
Esta tecnología es producto de un trabajo conjunto del INTA con la Cátedras de Microbiología Agrícola y Ecología; y de Botánica General de las Facultades de Agronomía y Agroindustrias y de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
Una tecnología, infinitos beneficios
El RBI presenta numerosas ventajas para la producción ganadera y forestal. Entre las más destacadas se encuentra el mejoramiento de la humedad del suelo y el acceso a la luz natural.
Esto facilita la germinación de pastos nativos y la siembra de otras especies, lo que impacta en el incremento de la oferta forrajera. “El rolado reduce el volumen de las leñosas arbustivas y estimula el crecimiento de las gramíneas forrajeras porque disminuye la competencia interespecífica”, detalló Carlos Kunst -técnico del INTA Santiago del Estero- quien, además, aseguró que “luego de aplicar el RBI, la oferta de forraje puede superar el 200 % en especies nativas y hasta el 500 % si se siembra Gatton panic o Green panic”.
Y agregó: “Este incremento disminuye el número de hectáreas necesarias para mantener un animal -se pasa de entre 12 y 15 hectáreas a entre 2 y 5- lo que aumenta la rentabilidad de los establecimientos”. EL RBI es una tecnología que impacta directamente sobre la oferta de alimento, la clave de la producción animal. Asimismo, aumenta la accesibilidad al potrero lo que permite un manejo más eficiente del rodeo. “Es muy importante poder ver la hacienda y recorrer el campo a fin de identificar patrones y hábitos de pastoreo, como así también supervisar la sanidad de los vientres y terneros”, detalló Navall. Entre las ventajas de RBI también se destaca el mínimo impacto de la tecnología sobre los árboles y, así, aprovechar su capacidad de generar un microclima que reduce la temperatura en las horas críticas del verano, lo que contribuye al bienestar animal y a la eficiencia productiva. “Las temperaturas extremas percibidas en la región Chaqueña pueden afectar la productividad y el confort animal bajo condiciones de campo abierto. Este estrés térmico impacta en el consumo de alimento que se traduce en un menor aumento de peso diario”, explicó Roxana Ledesma, técnica del INTA Santiago del Estero. En referencia al manejo forestal, el especialista ponderó la técnica RBI porque “permite manejar la competencia entre los árboles más grandes y de los más pequeños con los arbustos, al tiempo que asegura la persistencia de las poblaciones forestales y facilita su recuperación”. Asimismo, la RBI colabora con la biodiversidad al mantener o recuperar la diversidad de hábitats de fauna. “Es recomendable que en el lote queden isletas de vegetación, ya que estos lugares suelen ser abrigos para los animales y la fauna”, indicó el especialista.
Seleccionar para ser más eficientes
Los potreros no son todos iguales. Para reconocer la heterogeneidad del ambiente se requiere un mapeo o sectorización del campo en sitios ecológicos que detalle la existencia de pendientes, tipo de suelos y vegetación existente. Para ello, es fundamental realizar recorridas que nos permitan recolectar información con la cual armaremos un balance forrajero y un inventario forestal. De este modo, podremos realizar una planificación de las características del RBI que se realizará en el campo, como ser la intensidad, severidad y frecuencia.
“Para facilitar esta tarea, el INTA desarrolló una aplicación para dispositivos móviles -llamada SilvoINTA- que permite registrar datos forestales y consultar los resultados acumulados en forma inmediata desde el lugar del relevamiento”, aseguró Navall. ¿Se debe remover toda la vegetación leñosa? Según los técnicos, es un error considerarla como enemiga ya que ofrecen numerosas ventajas tanto para la actividad ganadera como para el ambiente, en general.
Para Navall, erradicarla por completo implica un cambio “demasiado drástico” para el ecosistema ya que se remueve la principal fuente de materia orgánica, básica para el ciclado de nutrientes. Es que tanto los arbustos como los árboles son una fuente permanente de materia orgánica y nutrientes, a partir de su hojarasca y ramas. Además, sus frutos y sus hojas son fuente de proteína que, al reverdecer antes, ofrecen alta calidad de alimento a la salida del invierno.
“El mantenimiento de la cobertura de árboles y arbustos y el aporte de hojarasca son fundamentales para mantener características del suelo compatibles con la producción de pasturas y carne”, señaló Ada Albanesi, responsable de la cátedra de Microbiología de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la UNSE. Por tratarse de especies nativas -y no de malezas, en el sentido estricto del concepto agronómico- forman parte de ecosistema, representan una parte del hábitat de la fauna y son un componente importante de la diversidad. “Además, crean un ambiente amigable con los animales que pastorean, y reducen el stress causado por las altas temperaturas y poca sombra”, concluyó.
El desafío provincial
La provincia del Chaco cuenta con 10 millones de hectáreas de las cuales casi el 50 por ciento de su superficie se encuentran cubiertas de bosques nativos. Asimismo, un gran porcentaje de éstos se encuentran en los Departamentos Almirante Brown y General Güemes, que son las jurisdicciones con mayor superficie catastral. Los desafíos de la provincia están claros: primero, la conservación del bosque nativo para garantizar a perpetuidad el recurso forestal para que pueda abastecer a las industrias forestales chaqueñas.
Segundo, alentar el desarrollo de la ganadería en estos departamentos teniendo presente las oportunidades de desarrollo que presenta esta cadena de valor. Así, el gobierno provincial implementará un programa que complemente el manejo racional del bosque y el desarrollo de emprendimientos ganaderos.
Para ello, se buscará ejecutar el programa “Manejo de Bosques con Ganadería Integrada” (MBGI) que permitirá el desarrollo de emprendimientos ganaderos prioritariamente en los departamentos General Güemes y Almirante Brown, pero que buscará al mismo tiempo, garantizar la perdurabilidad del recurso forestal, como así también un sistema de monitoreo especial para la fauna silvestre. Serán parte necesaria de este programa los distintos organismos del estado provincial, del INTA , de la UNNE, del Conicet, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y de Agroindustria de Nación.
“En nuestra provincia la actividad silvopastoril tuvo un desarrollo importante. Nuestro objetivo es potenciar el desarrollo de la ganadería y el cuidado del recurso forestal”. En cuanto a todo la experiencia transcurrida en la provincia, el funcionario explico: “El escenario que existe para el desarrollo de la ganadería y el bosque es un desafío muy importante para nosotros.
A esto, le sumamos que en estos años se generó mucha información y los equipos técnicos de la Dirección de Bosques cuentan con mucha experiencia al respecto. También, somos conscientes de que tenemos que mejorar. Por eso, vamos a implementar el programa MBGI que nos permitirá incrementar la producción y la habilitación de emprendimientos productivos”, aseguró a NORTE Rural, el doctor Luciano Olivares, subsecretario de Recursos Naturales del Ministerio de Producción del Chaco.
Así agregó: “Nuestra idea es promover las inversiones en nuestra provincia y mucho más, entendiendo el potencial productivo ganadero y de la industria forestal. Estamos consiguiendo algunos resultados, que nos ilusionan que estos proyectos se concreten. Seguramente el esfuerzo y el tiempo nos encontrará con una provincia que ejecute programas que alienten la inversión, dando un marco de seguridad en los trámites administrativos logrando la eficiencia y la sustentabilidad de los distintos sistemas productivos”.
El programa MBGI
El manejo de bosques con ganadería integrada, se trata de un programa iniciado a través de un convenio suscripto entre las carteras de ambiente y de producción del Gobierno Nacional el año 2015, en el cual, nuestra provincia, al igual que Formosa, Salta y Santiago del Estero se adhirieron.
Este programa, tiene el objetivo primordial de alentar el desarrollo de la ganadería en la región chaqueña, especialmente en el impenetrable, en el cual se encuentran las condiciones con más dificultades para la inversión en la ejecución de proyectos sostenibles.
De esta manera, y en base a parámetros de sustentabilidad el programa busca el objetivo de incrementar el rendimiento de la ganadería con la implantación de pasturas y la ejecución de un banco forrajero, y al mismo tiempo, mantener un mínimo de estrato arbustivo y de masa forestal por hectárea que garantice su perdurabilidad en el tiempo y su regeneración natural.
Por otra parte, vale aclarar que la provincia recientemente acordó con las autoridades nacionales los parámetros técnicos en el cual se ejecutarán las actividades; y desde la provincia se encuentran desarrollando los instrumentos normativos para ejecutarlas en la práctica a través de sitios pilotos seleccionados con el comité técnico provincial, que lo integra las distintas áreas del Ministerio de Producción, el INTA y otros entes.
Beneficios del sistema silvopastoril
Un sistema silvopastoril permite conservar mejor el suelo, mayor rendimiento y duración de las pasturas, alimento nutricional más balanceado para los animales, sombra para el ganado con la planificación de árboles y producción de madera a largo plazo. Cuando las tierras se dedican al pastoreo de ganado, es frecuente que se usen animales no autóctonos.
Así, desaparecen los pastos que los animales prefieren para alimentarse y el pisoteo intenso compacta el suelo. Los sistemas agroforestales pastoriles (o agrosilvopastoriles, o simplemente silvopastoriles) son asociaciones de árboles maderables o frutales con animales y cultivos.
Los sistemas silvopastoriles son la combinación de especies forestales o frutales y animales, sin la presencia de cultivos.
Se practican a diferentes niveles, desde las grandes plantaciones arbóreas comerciales con inclusión de ganado, hasta el pastoreo de animales como complemento a la agricultura
de subsistencia. Si la carga animal es alta, la compactación de los suelos puede afectar el crecimiento de los árboles y otras plantas asociadas. Las preferencias alimenticias de los animales pueden afectar la composición del bosque (con el tiempo predominan las especies no apetecidas por el ganado). Los árboles proporcionan un microclima favorable para los animales (sombra, ambiente más fresco). Los animales pueden participar en la diseminación de las semillas, o escarificarlas, lo cual favorece la germinación. La economía de estos sistemas se caracteriza por la obtención de ingresos, tanto a corto como a largo plazo, por medio de los productos animales y arbóreos.
Es posible
En los últimos 50 años, los seres humanos transformaron los ecosistemas para abastecer la demanda creciente de alimento, agua dulce, madera, fibra y combustible.
La presión ejercida por el hombre sobre las funciones naturales de la Tierra ha sido tan desmedida que, de acuerdo con un informe de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (EM), ya no se puede asegurar que puedan mantener la capacidad de sustentar a las generaciones futuras. Se necesitará otro medio siglo para revertir el daño ocasionado.
Fuente: Diario Norte