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Cuidado de los terneros en un medio ambiente crítico

24 julio, 2009
in Sin categoría
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La lluvia, el viento y el frío pueden definirse como los denominadores comunes que inciden negativa­mente sobre el ternero recién nacido y/o de pocos días de vida, llevándolos en algunos casos hasta la muerte. Por ello, es fundamental evaluar los reparos en la crianza para no sufrir problemas de morbimortalidad.

Las condiciones ambientales críticas, provocan que el ternero tenga que adaptar su organis­mo a fin de contrarrestar los desequilibrios que en él se producen. La exposición a la radiación solar directa en el verano, en horas del medio día causa stress que se manifiesta por un aumento de la frecuencia cardiaca y respirato­ria, pudiendo llegar en casos graves a la muerte del animal. De igual forma el frío asociado a precipitaciones prolongadas es causa de estrés y requiere por parte del ternero un gasto energético corporal que se manifiesta clínicamente por la aparición de temblores. La presencia de reparos/sombra en los meses de verano y reparos del viento y lluvia en invierno posibilitan una disminución en el riesgo de contraer enfermedades.

Bienestar y Ambiente

La temperatura ambiente óptima para los terneros, es entre los 10ºC y 22ºC; por debajo o encima de estas temperaturas, los mismos experimentan un gasto extra de energía.
La lluvia, el viento y el frío pueden definirse como los denominadores comunes que inciden negativa­mente sobre el ternero recién nacido y/o de pocos días de vida, llevándolos en algunos casos hasta la muerte.

Los animales responden a lo que podríamos llamar las agresiones ambi­entales, con mecanismos fisiológicos, bioquímicos, inmunológicos, anatómi­cos y de comportamiento. Identificar y minimizar situaciones de estrés per­mite acercarse al bienestar animal para que los terneros puedan expresar su potencial genético en términos pro­ductivos al menor costo para el pro­ductor.

Los terneros, como todos los ani­males homeotermos, mantienen cons­tante su temperatura corporal, o sea que conservan su temperatura interna dentro de límites estrictos independi­entemente del ambiente externo, «defendiéndose» o trabajando para lograrlo.
El proceso que permite mantener la temperatura corporal adecuada se llama termorregulación. Hay que tener en cuenta que toda utilización de reservas energéticas para la ter­morregulación va siempre en detri­mento del desarrollo del animal.

Las únicas fuentes de energía con las que el ternero cuenta al nacimien­to son las corporales: glucógeno he­pático y muscular, lípidos y proteínas movilizables, pero que son consumi­das rápidamente.

El rango de temperaturas óptimas para el ternero se encuentra entre los 10°C y 22°C. Temperaturas ambientes por debajo o por encima de este rango son temper­aturas críticas en las que el ternero contrarresta el efecto de variación tér­mica, pone en juego su capacidad de termorregulación, es decir, los meca­nismos de regulación de la tempera­tura corporal. Se denomina zona de termoneutralidad ZTN al rango de temperaturas dentro de las cuales el ternero no utiliza energía adicional para mantener su temperatura corpo­ral. Este rango está comprendido entre la temperatura mínima crítica (10 grados) y la temperatura máxima crítica, (22 grados).

Sin embargo hay que tener en cuenta que, por influencia del viento y la humedad ambiente, el ternero siente en realidad una temperatura que puede ser muy diferente a la tem­peratura del aire. Es lo que conocemos como sensación térmica ST. Es impor­tante considerar el microclima que rodea inmediatamente al animal para determinar esta sensación térmica. Por ejemplo, en un día de frío la sen­sación térmica que percibe una ter­nera con cama de paja limpia y seca puede ser de 8 a 10° C por encima de la temperatura del aire. Por el con­trario, si la misma ternera se expone al viento y a la lluvia, su ST es conside­rablemente inferior a la temperatura del ambiente.
El frío afecta mucho más a los terneros que a los animales adultos. La tolerancia al frío está determinada -en parte- por la magnitud de la superficie del cuerpo, que en el ternero, es mucho mayor por unidad de peso corporal que en las vacas adultas.

Algunos Factores Que Intervienen En El Efecto De Termoneutralidad

Viento: En un ambiente de bajas temperaturas el movimiento del aire frío afecta la capacidad para mantener la temperatura corporal. Actúa desfavorablemente en el ternero, sobre todo en el recién nacido en que se hace indispens­able entonces darle protección inmediata.

Lluvias: El agua incrementa dramá­ticamente la pérdida de calor del cuerpo. La termorregulación del ternero se ve afectada cuando el pelaje pierde su condición natural de aislante, como sucede cuando se moja con agua de lluvia, orina o materia fecal.

Pelaje: Sirve como aislante del am­biente exterior, porque cuando se interrumpe el espacio de aire (con bosta, agua, orina, barro, etc.), se reduce marcadamente el efecto aislante del pelo y esto afecta la capacidad termorreguladora del ternero. Si el pelo del animal está cubierto de excremento y/o barro y además hace frío, deberá incre­mentar su metabolismo basal para compensar la mayor pérdida de calor.
Reparos: Protegen a los animales contra las inclemencias del tiempo, fundamentalmente de la lluvia y el viento. Es frecuente ver en algunos establecimientos el empleo de ro­llos como forma de protección, sin embargo debemos tener presente que los rollos protegen relativa­mente bien del viento pero no de la lluvia.

Cama: Reduce la conducción del calor del animal hacia el piso además, la ternera puede modi­ficar su postura para disminuir la conducción, manteniendo así la termoneutralidad. El tipo de cama determina la capacidad de ésta de absorber humedad y por ende afecta a la capa de pelo del animal.

Metabolismo ruminal: Las terneras que consumen alimento balancea­do empiezan a producir cantidades significativas de calor debido al proceso de fermentación por las bacterias ruminales, ayudando a la ternera a hacer frente al frío.

Alimento: Suministrar adecuada­mente al ternero leche o sustituto implica aportar cantidades limi­tadas de energía y proteína para estimular el desarrollo del rumen y para lograr el destete precoz. Cuando hace demasiado frío, una alimentación deficiente puede tener un efecto negativo sobre la eficiencia e incluso sobre la salud, ya que debe mantener su tempe­ratura corporal interna a expensas de la energía requerida para el crecimiento. Por lo general en el estrés por frío se incrementa el consumo de materia seca porque el ternero trata de consumir sufi­ciente energía para su manteni­miento.

Sugerencias

Sobre los lugares de los partos y de la crianza:

Disponer de un lugar limpio y seco cuando el ternero nazca, evitando aquellos lugares que tengan barro o estén inundados.

Lugar de la Crianza: muchas veces, tenemos la oportunidad de elegir, otras no, pero a la hora de definir lugares tendremos que tener en cuenta:

Presencia de monte o reparo del lado del Sur.

Terreno alto donde no se junte agua.

Disponer de lugar para aumentar la frecuencia de rotación durante los días de piso húmedo o temporales.

Que quede cerca de la casa del guachero y que sea accesible para la visita periódica del encargado o administrador del tambo.

Sobre como dar reparo a los terneros, según el sistema de cri­anza:
Para proteger prácticamente a los terneros del medio ambiente, se puede contar con jaulas metálicas ó plásticas, reparos, rollos, fardos, tinglados, y media sombra o sombra natural para el verano.

 

Fuente: INTA Castelar

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