Con aval científico del INTA y presencia en 20 provincias, el sector apunta a captar hasta el 7% del consumo de proteína en la próxima década.
Mientras la carne vacuna atraviesa su nivel de consumo más bajo en dos décadas, otro actor comienza a ganar protagonismo en el mercado argentino: el búfalo. Su carne, más magra y entre un 15% y un 20% más económica que la vacuna, cuenta con respaldo científico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y ya se comercializa en carnicerías de todo el país.
Ventajas productivas
El búfalo prospera en campos inundables, donde el bovino tradicional no puede desarrollarse. Esta capacidad convierte tierras marginales en zonas aptas para producir proteína de alto valor. Hoy, el rodeo nacional supera las 200.000 cabezas distribuidas en 20 provincias, con Corrientes como líder indiscutido: concentra casi la mitad del stock, seguida por Formosa y Chaco.
Perfil nutricional
Según estudios del INTA, la carne de búfalo tiene 45% menos calorías que la vacuna, 88% menos grasa total y 90% menos grasas saturadas. Además, aporta más hierro, proteínas y vitamina B12. “El perfil de grasas es más favorable para la salud del corazón”, explicó Sebastián Cunzolo, investigador del INTA Castelar.
Una particularidad visual distingue al producto: su grasa es blanca, porque el animal convierte todo el betacaroteno en vitamina A. Los cortes son idénticos a los vacunos —lomo, entraña, ojo de bife— y requieren menos tiempo de cocción por su menor contenido graso.
Mercado y consumo
Actualmente se faenan entre 50.000 y 60.000 búfalos por año en Argentina. El sector proyecta alcanzar entre el 5% y el 7% del consumo anual de proteína en los próximos cinco a diez años. El target natural son consumidores con colesterol alto o dietas más cuidadas, aunque los productores aclaran que no buscan reemplazar a la carne vacuna, sino ocupar un espacio propio.
En el plano internacional, la carne de búfalo es habitual en Brasil, Venezuela, Egipto e India. Argentina cuenta con una cuota Hilton para exportar este producto, pero aún no logra completarla, lo que refleja un potencial exportador subutilizado.
Contexto ganadero
El auge del búfalo coincide con la caída del consumo de carne vacuna, que en mayo descendió a 47,5 kilos por habitante al año, su nivel más bajo en 20 años. La retracción se explica por el encarecimiento del asado, que hoy cuesta casi cuatro veces más que el pollo y el doble que el cerdo.
