El organismo sanitario paraguayo encendió las alarmas por una destructiva enfermedad con presencia en Argentina, Brasil y Bolivia. Provoca pérdidas de hasta el 100% y no tiene cura.
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas de Paraguay (Senave) instó a productores y técnicos a extremar la vigilancia fitosanitaria ante el riesgo inminente de ingreso de la «Escoba de Bruja de la Mandioca». La enfermedad, considerada una Plaga Cuarentenaria Ausente en el vecino país, ya pisa fuerte en las principales potencias agrícolas de la región, incluyendo a la Argentina, Brasil y Bolivia.
Técnicamente denominada Cassava Witches’ Broom Disease y provocada por el patógeno Ceratobasidium theobromae, esta patología ataca principalmente al cultivo de mandioca, aunque también se detectó su capacidad para infectar de forma alternativa a plantas de palta.
El impacto visual y agronómico en los lotes afectados es devastador. El patógeno causa deformaciones severas, achaparramiento de hojas, retraso madurativo y necrosis vascular. El síntoma más característico es la proliferación de brotes atípicos que le dan a la planta esa forma ramificada de «escoba», anulando por completo el desarrollo del cultivo. Al destruir directamente el rendimiento del tubérculo, las pérdidas económicas en las fincas pueden oscilar entre el 80% y el 100%, con el agravante de que no existen tratamientos curativos una vez manifestada la infección.
Vectores y multiplicación: los puntos críticos
La dinámica de dispersión de la plaga combina dos factores de alto riesgo que complican su control en el lote:
Material infectado: La principal vía de contagio es el uso de estacas de mandioca enfermas, que muchas veces no muestran síntomas visibles en el momento de la implantación.
Insectos vectores: Diversas especies que se alimentan de la savia actúan como propagadores del patógeno, acelerando la diseminación intra y inter-lote.
Tolerancia cero al contrabando de estacas
Frente a este complejo escenario, el Senave paraguayo dispuso la prohibición estricta de introducir o utilizar material de propagación vegetal proveniente de los países con presencia confirmada de la enfermedad. La recomendación oficial apunta a sembrar exclusivamente semillas y estacas certificadas y de origen controlado.
Para aquellos productores que realizan su propia multiplicación de materiales, las autoridades exigieron una rigurosa selección de plantas madre sanas y vigorosas para blindar la sanidad del cultivo. Finalmente, los funcionarios sanitarios solicitaron monitoreos permanentes en las parcelas y recordaron la obligación de denunciar de manera inmediata cualquier síntoma sospechoso ante las oficinas locales de sanidad vegetal, una estrategia clave para el bloqueo temprano ante un eventual brote.




