Se desprende del último relevamiento del Semáforo de Economías Regionales
La realidad de las producciones del interior del país no logra salir del pozo. El último informe del Semáforo de Economías Regionales, que elabora Coninagro, correspondiente a mayo de 2026, expuso una radiografía preocupante y sin cambios respecto al mes anterior: de las 19 actividades analizadas a nivel nacional, 8 se encuentran en rojo (crisis), 7 en amarillo (advertencia) y apenas 4 en verde (prosperidad).
Para Misiones y la región del Litoral, los datos duros confirman lo que se siente en las chacras y los secaderos. Los problemas se concentran principalmente en el componente del «negocio»: los precios que reciben los colonos están prácticamente congelados o corren muy por detrás de la inflación general y de los insumos operativos.
La yerba mate más de dos años en rojo
El dato más alarmante para el sector productivo misionero es la situación de la yerba mate. El complejo yerbatero no solo se mantiene en la zona crítica (color rojo), sino que acumula 26 meses consecutivos en crisis, un deterioro sostenido que comenzó en abril de 2024 y que no encuentra piso.
Junto a la yerba, comparten el escenario más complicado (rojo) la mandioca —otra producción clave de la tierra colorada—, el arroz, el vino, las hortalizas, el algodón, el maní y la leche.
Por otro lado, los sectores que respiran con alivio y se mantienen en verde son el ganadero (bovinos y ovinos), los granos y la miel, apuntalados por precios que lograron ganarle a la inflación, aunque el sector granario mira de reojo la fuerte suba del gasoil y los fertilizantes.
Qué pasa con el tabaco y la forestación
El semáforo posicionó en amarillo a actividades troncales de la economía misionera como la forestación y el tabaco, que comparten este cuadrante con los cítricos dulces, la producción avícola, porcina, peras, manzanas y la papa.
Estos rubros muestran señales mixtas y preocupantes: la demanda en los mercados está estancada, los costos no dan tregua y los precios locales no logran acompañar el ritmo inflacionario, lo que estira los plazos de recuperación económica de las empresas y productores.




