Por ese motivo, a partir de ahora se podrán vender en las superficies comerciales españolas pepinos de diferentes calibres, berenjenas con defectos o melones y sandías que no sean redondos. Todo ello contraviene, según las organizaciones de productores, los estándares de calidad que regían hasta ahora entre los productores de
María José Pardo, gerente de Hortyfruta, la organización interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía que engloba el 80% del sector español, asegura que, con estos cambios,
«Con las variaciones previstas, se abre las puertas a la oferta de productos de baja calidad de países terceros, lo que hará que España pierda competitividad respecto a los mercados exteriores, ya que únicamente primará el precio en los canales de venta», asegura Pardo. A su juicio, este reglamento es una imposición por parte de
Esa presión ya se ha dejado notar en algunos productos, como los cítricos, en el que los precios en origen (aquéllos que cobra el agricultor) han caído con mucha más fuerza que los precios en destino (que paga el consumidor), ante la presión de la distribución para abaratar los costes, en especial los establecimientos de grandes descuentos, como Lidl, Aldi o Dia. Las organizaciones agrarias lo han denunciado reiteradamente a lo largo del último ejercicio, en especial ante las fuertes diferencias que se han registrado entre el precio en origen y destino en algunos productos como limones, mandarinas o naranjas. En el último índice de precios, que elaboran mensualmente la organización agraria COAG y las asociaciones de consumidores OCU y Ceaccu, la distancia entre ambos se eleva ya a un 1.167%.
El coste de la mano de obra y de las materias primas es sensiblemente inferior en países como Marruecos, Egipto, Túnez o Ecuador y eso provoca que el precio final de la mercancía sea sensiblemente inferior.
Para evitar la competencia desleal entre los productos europeos y los de otros países con costes mucho más bajos, Bruselas ha establecido una serie de contingentes con el fin de evitar que la fruta y la hortaliza barata inunde los lineales europeos. A esa limitación también estarán sometidos los productos con formas diferentes, aunque la representante de Hortyfruta advierte que la imposición de esos cupos no sirve para corregir la posición de desventaja en la que estarán las empresas españolas. «No podemos competir en precio con estos países, nuestra fortaleza pasa por la calidad, por lo que nos vemos abocados a una bajada de precios», señala.
Fuente: cincodias.com



