El sector yerbatero, columna vertebral de la economía misionera, enfrenta nuevamente un escenario de saturación y precios deprimidos. Lo que para muchos es una sorpresa, para los conocedores de la cadena es simplemente la fase descendente de un ciclo histórico que se repite con una regularidad alarmante.
El «sube y baja» de la hoja verde
La lógica es implacable: años de precios rentables impulsaron una mejora en el manejo cultural de los yerbales, elevando la productividad por hectárea. A esto se sumó la llegada de inversores extra-sectoriales que, atraídos por los buenos márgenes iniciales, inyectaron capital en nuevas plantaciones. Hoy, esa mayor oferta choca contra un mercado interno que no logra absorber el volumen actual, forzando una caída en los valores que ya se ubican entre los $200 y $220 por kilo de hoja verde.
Desfase en la cadena y el rol del INYM
Desde las chacras advierten que estos valores no solo no cubren los costos operativos, sino que empujan al productor hacia la desinversión y el potencial abandono de cuadros. En este contexto, la mirada se posa sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). La crítica recurrente apunta a gestiones que, lejos de equilibrar la balanza, han profundizado las asimetrías dentro de la cadena, priorizando intereses sectoriales por sobre la visión sistémica que la actividad requiere.
Góndolas atomizadas y presión oficial
El escenario se completa con una batalla feroz en el sector comercial. La proliferación de nuevas marcas —muchas de ellas con estructuras de costos mínimas— ha fragmentado la oferta. Esto, si bien favorece la estrategia oficial de mantener productos «baratos» en góndola para contener la inflación, termina estrangulando el eslabón primario.
Perspectivas 2026
A pesar de que algunas empresas puntuales han anunciado pagos por encima de la media —traccionados principalmente por nichos de exportación o productos de alta calidad—, la realidad para el grueso de los colonos será de austeridad. Sin una estrategia clara para fomentar la demanda externa y equilibrar los stocks, la «producción madre» se encamina a un año de estancamiento y números en rojo
