Organizado por INTeA y el Instituto de Floricultura del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, tuvo lugar el curso de capacitación en Techos Verdes.
La semana pasada se desarrolló el curso “Techos verdes sustentables”. Participaron arquitectos, profesionales de la bioconstrucción, productores, agrónomos y funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de diferentes áreas vinculadas a espacios verdes.
La primera jornada tuvo lugar en INTeA y consistió en diferentes exposiciones sobre: introducción de cubiertas verdes, beneficios y aplicación de los techos verdes urbanos, sistemas de construcción, nociones de diseño, importancia de techos verdes en edificio que certifican LEED, experiencias en la Ciudad de Buenos Aires y aportes del INTI en Tecnologías Sustentables.
El segundo día, ya en el Instituto de Floricultura, contó con exposiciones sobre sustratos para techos verdes sustentables, tipos de plantas, líneas de investigación en INTA en el desarrollo de variedades vegetales para el uso en techos verdes; y métodos y formas de implantación. Durante la tarde, se hizo una demostración práctica. Se invitaron a dos empresas de impermeabilización que están vinculadas con la temática y se trabajó en maquetas, montando dos sistemas de techos verdes sustentables.
El curso fue dado por profesionales externos a INTA; María José Leveratto, Alejandro Dominguez, Aleja Isa y Verónica Fabio, y profesionales del Instituto de Floricultura; María Silvina Soto, Lorena Bárbaro, Damián Sísaro y Santiago Stancanelli.
Soto indicó que “uno de los el objetivo del curso fue evaluar la demanda que hay en este temática y ver el interés que hay para profundizar los temas de investigación en techos sustentables, que el Instituto de Floricultura está desarrollando desde hace unos cuatro años”.
Siguiendo esta línea, “este tipo de capacitaciones son importantes porque en Argentina somos todavía principiantes en el tema”, afirmó Soto. Si bien los techos verdes sustentables en muchos países de Europa y Canadá ya hace bastantes años que están implementados, “en la Argentina esta temática es todavía muy incipiente”. “Hay una fuerte demanda pero todavía no hay una reglamentación o apoyo por parte legislativa”. Además, indicó que “este tipo de cursos sirven para concientizar a los profesionales que están entrando en este mercado, sobre la importancia de los sistemas sustentables para la ciudad y la necesidad de trabajar en equipos multidisciplinarios (arquitectos, agrónomos, ingenieros, técnicos en floricultura etc.) para lograr una trabajo exitoso”.
Leveratto, por su parte, aseguró que “los techos verdes tienen muchos beneficios cuando se incorporan en ciudades”. El más importante está relacionado con la capacidad que tienen de retener agua de lluvia y ralentizar la llegada de esta agua a la red. “En algunos casos pueden retener hasta el 100% del agua caída, y en ciudades como Buenos Aires que tiene mucho riesgo de inundaciones, incorporar techos verdes dentro de una política pública de mitigación de cambio climático, podría ayudar”, subrayó.
Los techos verdes ayudan también a disminuir la isla de calor urbana. “Un techo verde permite generar superficies más frescas que evitan que la ciudad se caliente. También benefician desde el punto de vista de la biodiversidad y permiten que la membrana impermeable dure más”, expresó la arquitecta.
Leveratto comentó el caso del techo verde de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). “Hace ya más de tres años se propuso empezar a incorporar cuestiones relacionadas con la sustentabilidad, y una cubierta verde fue una opción interesante, sobre todo porque es un edificio que está dentro de un área verde y no tiene nada de verde en su interior”. Por este motivo, se propuso una cubierta viva en un techo de 400 metros cuadrados con vegetación de tipo extensiva, sin riego. Se sirvieron de la colaboración del INTA para elegir las especies y revisar la composición de los sustratos.
Siguiendo a la arquitecta “es importante difundir esta herramienta para hacer las cosas bien y porque es un trabajo que hay que hacerlo interdisciplinariamente, entre arquitectos, agrónomos, paisajistas, etc. Hay que trabajar en conjunto e intercambiar saberes para lograr resultados óptimos”.
Fuente: INTA



