La millonaria deuda que tiene una cooperativa con sus productores abre el debate sobre la responsabilidad de sus dirigentes.
La cooperativa “Tarumá” compró el burley a unos setenta productores de la zona, entusiasmados por el funcionamiento der la entidad.
La promesa era pagarle los más de 250 millones de pesos a los 15 días de la entrega, el detalle es que pasaron siete meses y la desesperación de los productores crece.
Según lo expresado por productores que se sienten estafados, la Cooperativa vendió su tabaco a Brasil y el pago nunca llegó, aunque desde la vecina orilla, aseguran lo contrario.
Tratándose de un negocio de instancia privada, el estado a través del Ministerio del Agro asesora a los damnificados y busca mediar, en un tema tan sensible, que es el pago de una deuda por el trabajo de meses de las familias tabacaleras.
Pero, no sería la única cooperativa o empresa que están “rojo” con sus productores. Al menos tres de las “nuevas acopiadoras” estarían debiendo sumas importantes, poniendo en evidencia que, los recién llegados al “negocio” no estuvieron ni están a la altura de las circunstancias.
Las acopiadoras tradicionales y mayoritarias en cuanto a volumen, según los mismos gremios han cumplido con los compromisos, como lo viene haciendo desde hace décadas el sector tabacalero. “Lo que se compra se paga”, dicen
Incluso, fueron las que absorbieron el tabaco “extra” de los productores libres –sin contrato con las empresas- y que habían plantado con la esperanza de vender a Brasil, caído ese mercado, acudieron a la industria argentina.
Según se sabe, con el antecedente de lo ocurrido con las deudas, hay mucho productores, que están “repensando” donde vender su producción.
No quieren caer en la “supuesta estafa” o las largas demoras en las que incurren algunas de estas “nuevas acopiadoras”, que vale decirlo, tienen un compromiso real de incursionar en el negocio, pero es necesario más que buena voluntad, conocer integralmente el mundo tabacalero y obviamente la espalda financiera necesaria.-
