Presentaron las Conclusiones del Programa “Sostenimiento Empleo y Seguridad Alimentaria en la Pequeña Agricultura Familiar y se firmaron convenios con los municipios para su distribución
Las Conclusiones del Programa “Sostenimiento del Empleo y Seguridad Alimentaria en la Pequeña Agricultura Familiar” que lleva adelante el Ministerio del Agro y la Producción, con el apoyo del Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social de la Nación y coordinado por la ingeniera Efigenia Gauto, se realizó ayer en la Cámara de Representantes con la participación de profesionales de la Cátedra Abierta de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires.
En la presentación se remarcó los diez años que lleva el programa que se desarrolla en la provincia con los pequeños productores de la agricultura familiar.
La coordinadora del programa, Efigenia Gauto, explicó “se compró a productores semilleros cooperativizados variedades locales de semillas de maíz, arroz de secano y porotos a los efectos de entregarlas a los municipios para que estos articuladamente las entreguen a su vez a los pequeños productores de la provincia”. En ese marco, a primera hora de la mañana de ayer se firmó un convenio con 55 municipios para realizar la entrega de semillas.
En esta oportunidad, el titular de la cátedra libre de soberanía alimentaria de la UBA, Carlos Carballo, explicó que la participación académica consistió en “evaluar las políticas públicas, teniendo en cuenta que son un proceso de acción y reflexión continua, porque seguro que hay cosas para ir cambiando o corrigiendo”.
En la oportunidad, el director nacional de Empleo y Capacitación, Luis Castillo Marín, valoró “la representatividad de los actores involucrados en el programa, los tres niveles de gobierno, los productores de semillas, productores de maíz, y comunidades originarias, realmente es un entramado social muy fuerte”.
Afirmó que el objetivo es “asegurar el empleo y la soberanía alimentaria para los pequeños productores familiares, son los dos objetivos del programa, que siguen siendo necesario desarrollarlos, porque todavía no están concluidos y por lo tanto el programa es un intento de mejorar las condiciones de empleo de los pequeños productores”.
Participaron de la presentación, el ministro del Agro, José Garay el ministro de Trabajo, La diputada provincial Claudia Gauto; el ministro de Trabajo Jorge Valenzuela; el presidente del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial, Ricardo Maciel; legisladores, representantes de cooperativas, de comunidades campesinas y de la comunidad Mbya Guaraní, entre otros invitados.
Evaluación de impacto
La evaluación del Programa reflexionó sobre la agricultura familiar de Misiones y el desarrollo. La importancia de los acuerdos interinstitucionales, de la articulación de actores públicos y actores sociales y la continuidad a través del tiempo, que han sido elementos fundamentales para comprender los resultados y claves para pensar políticas activas de apoyo a modelos más inclusivos y sustentables.
De acuerdo con la Cátedra de Soberanía Alimentaria, el maíz es el cultivo anual más difundido en Misiones y constituye la base productiva sobre la que se asienta la seguridad alimentaria familiar. Genera trabajo y alimentos de calidad para los pequeños productores y también está en condiciones de hacerlo para toda la sociedad, reduciendo las “importaciones” que la provincia realiza.
En la oportunidad también se destacó que la capacidad de generar autoempleo y alimentos que muestra el maíz se asienta en sistemas de producción “tradicionales”, que prácticamente no requieren la compra de semillas, plaguicidas y fertilizantes químicos, se encuentran adaptados al medio y no contaminan el ambiente, ni los alimentos y se obtienen con bastante seguridad y pocas pérdidas.
Según las conclusiones, sólo con trabajo humano (30 jornales de 8 hs/ha) las semillas criollas y locales de maíz permiten obtener rindes de 3 ton/ha, como se observa entre los productores que producen “granos para la reproducción” destinados al PSESA (Programa Sostenimiento del Empleo y Seguridad Alimentaria en la Pequeña Agricultura Familiar). Incrementos de esa índole también podrían lograrse en la media provincial registrada, pasando de 2,2 a 3 ton/ha. Esto implicaría contar con más de 200 mil toneladas de maíz anuales, duplicando el trabajo, la oferta de proteínas animales y los ingresos familiares.
Y como conclusión se determinó que los agricultores familiares no son las causa de los problema de pobreza y marginación existente, en el agro de Misiones y, por el contrario, pueden ser parte de las soluciones; de no entenderse así quienes en algún momento tuvieron acceso a la tierra perderán no sólo ese derecho, sino el derecho al trabajo, en una sociedad donde el trabajo decente constituye un desafío prioritario para el desarrollo nacional.