Durante décadas, una creencia popular repetida en consultorios y hogares aseguraba que el mate, debido a su efecto diurético, no hidrataba e incluso podía llegar a deshidratar. Sin embargo, diversas investigaciones científicas recientes y el consenso de especialistas en nutrición han derribado este mito, confirmando que la infusión nacional aporta activamente al balance hídrico del cuerpo.
El veredicto de la ciencia: agua, tolerancia y cafeína bajo la lupa
El debate histórico en torno a si el mate hidrata se centraba en su contenido de cafeína, una sustancia que incrementa la filtración renal y promueve la eliminación de líquidos. No obstante; revisiones científicas globales demostraron que el consumo de cafeína inferior a los 500 mg por día proporciona cualidades hidratantes similares a las del agua pura. Dado que un litro de mate cebado aporta en promedio unos 300 mg de cafeína, el volumen de agua ingresado supera ampliamente cualquier leve efecto diurético.
Para entender cómo se integra el mate en la rutina, es necesario revisar las pautas de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas entidades establecen que el cuerpo humano requiere un promedio de 2 litros de agua diarios (unos 8 vasos) para mantener sus funciones metabólicas óptimas.
“Los organismos que velan por la salud indican que el 50% de agua que tenemos que consumir por día tiene que ser exclusivamente agua, a la vez que recomiendan que aproximadamente un 30 % sea a través de otras bebidas, como infusiones sin agregado de azúcares”, explicó la bioquímica, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones, Ana Thea. “Es decir – aseguró- que el mate es una alternativa saludable para tomar parte del agua que tenemos que consumir por día”.
La especialista había sido una de las expositoras de la “VII Jornada Yerba Mate y Salud”, organizada por el INYM y desarrollada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN), de la UBA. En aquella oportunidad había destacado que el mate “es una bebida hipocalórica que no tiene grasas, que no aporta muchos azúcares, tiene bajo contenido de sodio, alto contenido de tiamina y piridoxina (que son vitaminas del complejo B)”, y en ese marco manifestó que “quizás lo más importante es que aporta agua, un nutriente esencial, que se recomienda consumir mínimo dos litros por día”.
Hidratación en alto rendimiento
Entre los especialistas que estudiaron el aporte del mate en la hidratación se encuentra el reconocido nutricionista deportivo Francis Holway, quien trabajó durante más de una década con planteles de alto rendimiento, incluyendo el club River Plate y fue uno de los pioneros en desmitificar científicamente la idea de que el mate deshidrata. En sus redes sociales, comenta los detalles de las pruebas de campo y análisis biológicos realizados, y los hallazgos detectados que sustentan su postura.
Holway llevó a cabo un estudio con jugadores de fútbol profesional midiendo la gravedad específica de la orina (USG), un marcador estándar en la medicina deportiva para evaluar el nivel real de agua en el cuerpo. Los resultados demostraron que los futbolistas que consumían mate de manera habitual presentaban un estado de hidratación óptimo, derribando el mito de que la infusión perjudicaba su rendimiento o los “secaba”.
El especialista derriba la creencia del efecto diurético basándose en la fisiología del cebado: «Para que la cafeína deshidrate, se necesita una dosis de shock de 300 a 400 mg consumida en pocos minutos. El mate, en cambio, se toma sorbo a sorbo de manera gradual. Este efecto ‘goteo’ genera una estabilidad osmótica que le permite al organismo retener y aprovechar el agua de forma progresiva, potenciado además por la tolerancia que desarrollan los tomadores habituales». En los materos, el efecto diurético agudo se atenúa por completo, haciendo que un termo de mate tenga una respuesta hídrica idéntica a la de tomar agua pura.
El equilibrio: complemento, no sustituto
A pesar de las excelentes noticias para los «materos», la comunidad médica coincide en una regla de oro: el mate complementa, pero no reemplaza al agua pura.
Para mantener un funcionamiento metabólico perfecto y equilibrar la ingesta, los especialistas aconsejan la conducta del «termo y la botella»: disfrutar del ritual del mate a lo largo de la jornada, pero alternando o acompañando la mateada con vasos de agua fresca para garantizar que el organismo reciba una hidratación adecuada




