En el programa técnico La Voz del Agro, referentes del sector señalaron que la fuerte caída de precios y la pérdida de calidad exigen un cambio de matriz productiva. Proponen incorporar maíz y convertir las explotaciones en proveedoras de alimentos.
La actual crisis de la economía yerbatera en Misiones no es meramente coyuntural, sino el síntoma del agotamiento del monocultivo. Así lo analizaron los productores Germán Wolenberg (Picada Sueca) y el histórico dirigente Enrique Cusco, en diálogo con el ingeniero agrónomo Luis Prietto en FM América 90.9. Los especialistas coincidieron en que la presión excesiva sobre el suelo, la pérdida de calidad por la pelea por el volumen y los bajos precios integran un combo que empuja a recalcular el rumbo de la chacra misionera.
Claves del análisis sectorial
Saturación y degradación del suelo: Wolenberg advirtió que la yerba “está cansada” debido a la sobreexplotación y a prácticas de fertilización que no respetan los ciclos biológicos de la planta. Sostuvo que el mercado tiene un límite natural de consumo netamente cultural.
Pérdida de calidad: La urgencia por competir en precio —con paquetes que se consiguen al público en torno a los $2.000— provocó una caída “brutal” en el estándar del producto final. El valor agregado y el “buen mate” cedieron terreno ante la carrera por el volumen.
Límites de la mecanización: Si bien la cosecha mecánica avanza por la escasez de mano de obra joven (tareferos), presenta restricciones técnicas severas. En diciembre, las altas temperaturas, el suelo seco y el movimiento mecánico estresan el cultivo a niveles críticos. Se anticipa la necesidad de incorporar el lavado de la hoja verde pre-procesamiento.
Efecto derrame negativo: Cusco remarcó que la “crisis fenomenal” del sector destruye el circuito económico de los pueblos agrarios. Al no haber rentabilidad en la chacra, se frenan el comercio, el transporte y los servicios locales. Asimismo, lamentó el debilitamiento institucional del INYM, al que consideraba una herramienta clave para ordenar la cadena de valor.
La propuesta: diversificación y soberanía alimentaria
Frente a un escenario donde el té y la madera también muestran signos de debilidad, la propuesta técnica es romper la dependencia de la yerba. Wolenberg adelantó que planea asociar lotes de baja densidad yerbatera con el cultivo de maíz, replicando modelos exitosos de Brasil y Paraguay.
La conclusión del debate técnico apunta a aprovechar las condiciones agroecológicas de la provincia para producir localmente los alimentos que hoy se importan de otras regiones, bajo la premisa de “convertir la chacra en un supermercado” y quitarle presión a un cultivo que, comercial y productivamente, ya dio su máximo potencial




