El sector porcino busca blindar la seguridad alimentaria en la mesa de los argentinos. Con ese objetivo, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha) unieron fuerzas en una campaña conjunta orientada a concientizar sobre la compra, conservación y cocción responsable de productos porcinos y chacinados.
La iniciativa apunta directo al consumidor, remarcando que la prevención comienza en el mostrador. Desde las entidades destacaron que el eslabón clave de la cadena es garantizar la trazabilidad de los alimentos, eligiendo únicamente productos que hayan cumplido con los controles sanitarios vigentes desde el origen hasta la góndola.
Las tres claves de la compra segura
Para evitar riesgos sanitarios y garantizar la calidad de lo que se consume, el Senasa y Caicha estructuraron sus recomendaciones en tres ejes fundamentales:
Establecimientos habilitados: Se aconseja adquirir la mercadería exclusivamente en frigoríficos, carnicerías, supermercados o comercios registrados. Las entidades instaron a evitar de forma tajante la compra en puestos callejeros o locales que no puedan acreditar sus condiciones higiénicas ni la procedencia de la carne.
Etiquetado e integridad: Al optar por productos envasados, es vital comprobar que el empaque esté intacto y que cuente con su correspondiente rótulo o etiqueta visible. Allí debe figurar claramente el origen del producto y los datos de habilitación exigidos por la normativa oficial.
Cocción completa y manipulación: La carne de cerdo nunca debe consumirse cruda o semicocida. Una cocción a fondo es la única garantía para eliminar microorganismos potencialmente peligrosos. Asimismo, recordaron la importancia de mantener la cadena de frío, higienizar utensilios y separar estrictamente los alimentos crudos de los cocidos para evitar la contaminación cruzada.
“La seguridad de los alimentos es una responsabilidad compartida”, señalaron los impulsores de la campaña, reforzando la idea de que con pautas sencillas de cuidado se puede seguir disfrutando con total tranquilidad de una producción local que no para de crecer en el menú nacional.




