Con un marco de público que superó todas las expectativas, la Bufalera El Soita fue escenario del Segundo Festival del Búfalo Misionero. Según Jorge Aguilar Pozzer, organizador y propietario del establecimiento, la concurrencia fue cuatro veces superior a la del año pasado, consolidando al evento como una cita clave para la producción regional.
La propuesta, que busca acortar la brecha entre el campo y la mesa, se centró en la versatilidad gastronómica de la especie. Desde el encendido de los fogones el sábado a la tarde hasta la cocción de costillares enteros en carcasa, el festival ofreció desde hamburguesas y shawarma hasta derivados lácteos como dulce de leche y quesos de búfala. «El consumo se triplicó en dos años gracias a la venta directa», destacó Aguilar Pozzer, subrayando que el consumidor ya incorpora esta carne sana con total naturalidad.

