El mapa productivo de Misiones vuelve a teñirse de protesta. La parálisis institucional del INYM, despojado de sus facultades fijadoras de precios, ha dejado a la deriva el valor de la materia prima. En este vacío legal y comercial, los secaderos imponen valores que el productor considera de quebranto, disparando una movilización masiva hacia la capital provincial.
La estrategia de los autoconvocados es el «blindaje de la chacra»: sin cosecha no hay industria. Mientras tanto, el Gobierno Provincial intenta rescatar la previsibilidad perdida. El ministro Facundo López Sartori apuesta a una mesa de concertación el jueves 23 para sentar a industriales y cooperativas. El desafío es enorme: construir un precio de referencia en un mercado desregulado que amenaza con desarticular el principal motor de la economía regional misionera.
