La frontera caliente del Río Uruguay volvió a ser escenario de un violento episodio que, de milagro, no terminó en tragedia.
En la zona de «Puerto Cabeza», efectivos de la Prefectura Naval fueron emboscados con disparos de arma de fuego provenientes de la costa brasileña mientras secuestraban una embarcación cargada con carne faenada clandestinamente.
El operativo se inició tras la denuncia de un ganadero de Santo Tomé, quien halló sus animales ejecutados a tiros en el campo. Cuando las patrullas fluviales remolcaban el bote de madera con los cortes cárnicos, los delincuentes —presuntamente ciudadanos brasileños— abrieron fuego desde la espesura del monte extranjero para intentar cubrir su huida o amedrentar a la fuerza. Pese a la intensidad del ataque, no hubo heridos, reviviendo el fantasma de aquel nefasto antecedente de hace cuatro años que dejó a tres uniformados con secuelas permanentes
