El sector no subió tanto su producción porque tenía mucho stock de años anteriores
Más allá de las inundaciones que afectaron a buena parte de la Región Centro en las últimas semanas, la siembra de maíz en la Argentina terminará con un crecimiento cercano a 30% en superficie con respecto a la campaña pasada. Se implantarán, entre el grano que se destina al circuito comercial y el que se consume directamente en los campos (sobre todo para la producción animal) unos 6 millones de hectáreas.
Es una expansión muy fuerte, que habla del gran potencial que tiene el cultivo en el país, pero en esta campaña no tuvo un correlato directo en el crecimiento de la producción de los semilleros, porque venían con un stock muy alto de los años anteriores (los últimos del kirchnerismo), en los que se sembró y vendió poco maíz.
El análisis, hecho ante este periodista por un ejecutivo muy importante y de larga trayectoria en la industria semillera, destaca también otros dos puntos centrales: que los costos de producción en dólares de los semilleros mejoraron mucho con la devaluación y que las perspectivas hacia adelante son muy alentadoras.
Yendo por partes, la acumulación de malos años para la siembra de maíz estaba poniendo contra las cuerdas a los semilleros. “Como veníamos, no aguantábamos un año más”, graficó el ejecutivo. Pero el crecimiento de la siembra de 4,5 millones de hectáreas a 6 millones permitió desagotar los stocks y poner otra vez las máquinas en funcionamiento para producir más bolsas de semilla.
A pesar de que los semilleros no debieron trabajar a fondo para la siembra de esta campaña, sí tuvieron buenas ganancias. La unificación del tipo de cambio (el dólar oficial pasó de menos de $ 10 en diciembre de 2015 a un promedio durante el 2016 cercano a $ 15) les permitió bajar los costos de producción en dólares. Y el cambio de perspectivas los entusiasmó para redoblar las apuestas.
Para el próximo ciclo, el 2017/2018, cuya siembra empezará en agosto/setiembre, en la industria vuelven a calcular un incremento, cuyo volumen dependerá, entre otros factores, de lo que pase con los precios y el clima. Eso, a esta altura, es muy difícil de pronosticar. Pero la fuente que habló con Punto Biz estimó que hay un par de factores que serán determinantes para que el maíz pueda profundizar esta senda de crecimiento, y tienen que ver con la suba en los costos de producción de la soja.
“Hoy es muy alta la inversión para combatir los crecientes problemas que tienen los lotes de soja con las malezas resistentes a herbicidas. Eso puede significar hasta 120 dólares por hectárea. Y si se aprueba la Ley de Semillas, los productores tendrán que pagar por la semilla de soja, cuando todos sabemos que la gran mayoría ahora no paga nada”, explicó el hombre de la industria.
Todo eso ayudará a que las cuentas sean más parejas. Según sus cálculos, para esta campaña, más allá de las muchas situaciones distintas, podría decirse que en la zona núcleo hay un costo de producción de soja de 300 dólares por hectárea y de 420 para un maíz con fertilizante. Esa es la diferencia que podría achicarse en el escenario antes descripto.
De todas formas, el negocio de la semilla de soja también sería mejor, porque se empezaría a cobrar por la mayor parte de la que se vende, mientras que hoy apenas 15% se comercializa de manera legal.
“Si este tema no se soluciona y no se empieza a cobrar por la tecnología, el productor se las va a ver negras con la llegada de las nuevas tecnologías para ese cultivo”, se sinceró el ejecutivo.
Fuente: Puntobiz