¿Pasteras sí o no? Nación y Misiones tienen dos miradas distintas sobre el desarrollo forestal

29/01/2018

El pasado lunes 15 de enero en la Casa Rosada, el presidente Mauricio Macri volvió a insistir -por tercera vez, en seis meses-, al representante de Misiones, que en este caso ya no era el gobernador Hugo Passalacqua sino su enviado, el ministro del Agro José Luis Garay: “¿Qué pasa con la derogación de la Ley de Insalubridad (para la industria pastera)?”.
Garay respondió que en Misiones hay división de poderes, y que no podía dar una respuesta por una norma que debía modificar o derogar el poder legislativo. Algunos de los que estuvieron en esa mesa dijeron a Economis que hubo una sonrisa sarcástica del Presidente como respuesta.
Para muchos puede pasar desapercibido, o se trata simplemente de una industria, pidiendo que le modifiquen una norma que genera sobrecostos. Pero lo que se esconde detrás de ese pedido del Presidente, que se toma el trabajo de repetir el ritual cada dos meses desde el 19 de septiembre pasado, es algo mucho más amplio.
El Gobierno de Misiones y el Gobierno Nacional tienen dos miradas diferentes sobre el futuro del sector forestal de la Argentina, un país con un potencial fenomenal en ese rubro.
Es una discusión candente, por momentos una disputa sorda, una puja que en los próximos meses va a tener una resolución clave en el que se va a definir lo que pase en los próximos 20 años. En esa discusión se juega buena parte del futuro productivo de la provincia.
Macri quiere que vengan las pasteras sí o sí, Misiones quiere establecer condiciones
Las posiciones se podrían resumir así: Macri quiere y necesita inversiones internacionales de gran envergadura para generar trabajo y dinamizar la economía. Y tiene al sector de los grandes capitales de la pasta celulósica dispuestos a invertir sumas muy importantes para instalar dos, tres y hasta cuatro industrias pasteras en Corrientes y/o Misiones.
Cada planta implica una inversión de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares. Lo que el Presidente privilegia es la llegada de capitales, la generación de puestos de trabajo y la posibilidad de tener una industria que genere dólares para la economía argentina. El país se autoabastece, prácticamente, de pasta celulósica y casi todo lo producido se exportaría, generando divisas para una economía que las va a necesitar si en algún momento se cierran las canillas de la emisión de deuda.
Del lado de enfrente, Misiones –que también quiere desarrollar el sector forestal y busca inversiones con el mismo énfasis que Macri- busca salvaguardar el desarrollo local, a los pequeños y medianos productores forestales, dueños de 50, 100 o 200 hectáreas. A los colonos, a las pequeñas chacras.
El Gobierno de la provincia no quiere que venga otra pastera como Arauco Argentina para quedarse con enormes extensiones de tierra, desplazando a colonos y pequeños productores y haciéndolos migrar a las ciudades. O imponiendo precios de la materia prima con una posición dominante.
La empresa de capitales chilenos es dueña de 255.000 hectáreas en Misiones, una quinta parte del territorio. Con el impacto que eso implica en una provincia de dimensiones chicas, pero que al mismo tiempo tiene más chacras pequeñas (20 o 25 hectáreas) que ninguna otra provincia del país.
El camino intermedio que propone Misiones es el de una asociación entre los capitales de la pasta celulósica y otros grandes capitales forestales (tableros de madera) y los pequeños y medianos productores. Misiones no se opone totalmente a la llegada de una nueva planta de pasta, pero no quiere que se desplace a los chicos.
“Tenemos leyes que protegen la inversión de los grandes”, explican los principales funcionarios provinciales del área.
Otro camino que propone Misiones es el de un Estado que fomente inversiones de mediana envergadura en la transformación física de la madera (aserraderos, fábricas de muebles, de tableros, etc) o en la generación de energía a partir de la biomasa.
La Provincia ya está mostrando el camino con la fábrica de casas de madera que se instalará en el Parque Industrial, con una inversión cercana a los 5 millones de euros. Será como una automotriz que ensamblará partes de casas que se producirán en pequeños aserraderos, de los que emplean a 10, 20 o 30 operarios.
Si en lugar de transformar los árboles en pie en pasta celulósica, se transforman en viviendas o partes de viviendas de madera o muebles (transformación química o transformación física), o materia prima para otros usos, los puestos de trabajo y el desarrollo es mucho mayor. Pero es un camino más difícil. No tan claro, ni tan cantado como la instalación de una planta de pasta. Y además implica una mirada del rol del Estado con la cual el Presidente no parece tan entusiasmado.
Misiones propone un camino donde el Estado (Nacional y Provincial) ayude a realizar las primeras inversiones y luego se retire para dejarle la gestión a los privados. “Misiones ya hizo una experiencia así con Papel Misionero”, dijo a Economis, Juan Gauto, el subsecretario de desarrollo forestal de la provincia.
Papel Misionero es hoy propiedad de Arcor, que compró los activos de Zucamor el año pasado. Pero se hizo con aportes del Estado provincial. Arauco Argentina, antes llamada Alto Paraná, también se hizo a fines de los 70 con aportes de Nación y la provincia.
Resultado inminente
¿Por qué esta discusión se resolverá en los próximos meses?
Porque desde el conflicto por la instalación de Botnia que arrancó en 2005, los grandes capitales pasteros (las chilenas Arauco y CMPC, las brasileños Suzano, Fibria, Eldorado, la sueca Stora Enso o la finesa UPM) evitaron venir a la Argentina y en cambio hicieron crecer exponencialmente las inversiones en Chile, Uruguay y Brasil. Pero la Argentina sigue siendo muy atractiva y en todo este tiempo su enorme masa boscosa implantada siguió creciendo.
En nuestro suelo los árboles crecen más rápido que en ningún otro país, incluyendo Brasil. Y durante este tiempo de congelamiento de inversiones industriales, se formó un stock que está esperando a una industria que los transforme en pasta o madera.
Actualmente es de 1,2 millones de hectáreas de bosques cultivados. Toda esa madera disponible, que excede el consumo interno, también hace que los precios que se pagan a productores sea bajo. Nuevas industrias pasteras apuntalaría el consumo de árboles y por ende, su precio.
“Hay espacio para 2, 3 y hasta 4 nuevas pasteras”, dijo Pablo Mainardi, CEO de Arauco Argentina a Economis, en un seminario en el hotel Brick de Recoleta en octubre pasado, cuando dio su primera entrevista en años.
Apenas se confirmó que Mauricio Macri se consolidaba en el poder con las PASO y las elecciones de octubre, los grandes capitales forestales empezaron a organizar el “descongelamiento” y a analizar oportunidades de inversión. El lanzamiento formal fue en un seminario del hotel Brick donde disertaron los CEOs de las grandes industrias, como Mainardi o el norteamericano Douglas Albrecht, de Celulosa Argentina. Un seminario así hubiera sido impensado en la era kirchnerista.
El sector, muy maltratado en estos años, fue confinado a un bajísimo perfil del que recién está saliendo ahora y con un apoyo formidable del Presidente Macri, quien busca abiertamente salvar todos los escollos para que las inversiones puedan concretarse.
Por eso convoca a los gobernadores, los sienta en la Mesa Forestal, les repasa las leyes que deben derogar, pide resultados, presiona y empuja. Macri quiere que haya resoluciones. Miguel Etchevehere, el titular de Agroindustria, también está muy comprometido con esa visión y armó la Mesa Forestal cuando todavía era titular de la Sociedad Rural. Voló a Misiones a principio de septiembre, los juntó a todos, armó un temario y semanas después les abrió las puertas de la Casa Rosada.
En la segunda reunión en noviembre, Etchevehere juró como ministro y minutos después se sentó en la segunda reunión de la Mesa Forestal, nuevamente presidida por Macri.
En la tercera, el 15 de noviembre pasado, otra figura que estaba como Etchevehere del lado del sector privado, pasó al “otro lado” de la Mesa. El empresario misionero Nicolás Laharrague, quien se decidió a tomar el rol de subsecretario de Desarrollo Forestal.
El rol de Laharrague puede ser clave para acercar posiciones en este debate. “Es cierto que hay dos miradas distintas, hay diferencias, pero hay que trabajar para lograr acercar posiciones y trabajar en pos de objetivos comunes”, le dijo a Economis la semana pasada.
Argentina necesita inversiones. Necesita generar trabajo y desarrollar su economía.
El Gobierno de Misiones, también está ávido en recibir inversiones y crear puestos de trabajo, busca proponer un camino alternativo que hasta ahora no parece generar entusiasmo en las máximas autoridades.
De cómo se resuelva esa diferencia de miradas en los próximos meses, dependerá el futuro forestal de la provincia. Y buena parte de su futuro productivo.
Qué reclama la industria pastera, qué dice Nación y Misiones
Bitrenes
–Inversiones pasteras: Que dejen circular a los bitrenes, esto grandes camiones de doble acoplado. Por qué: bajan el costo logístico. Una de las claves del negocio pastero es el transporte, de los árboles a la planta de pasta y de la pasta producida al puerto. Es un negocio de volumen. Misiones qué dice: hay que estudiar el impacto en las rutas, que no las deteriore. Y ver el riesgo vial.  Nación qué dice: hagan pruebas, confirmen que no hay inconvenientes, y dejemos circular a los bitrenes de una buena vez (Macri ya firmó un decreto habilitando su uso).
Tenencia de tierras por capitales extranjeros
-Existen leyes que restringen la tenencia de tierras por parte de extranjeros (Constitución de Corrientes, Ley Nacional de Tierras, etc.). Qué dicen las inversiones pasteras: Piden modificaciones, porque si no es “cómo invertir en un departamento que estás alquilando, tenemos que poder ser dueños de las tierras”. Misiones qué dice: hay leyes que protegen la inversión, no es necesario modificar normas. Nación que dice: Modifiquemos las leyes que haya que modificar para que vengan las inversiones, incluido un artículo de la Constitución de la provincia de Corrientes, y la ley entrerriana que prohibe el transporte de rollizos.
Ley 25.080 de Promoción de Bosques Cultivados
-Ley 25.080 de promoción de bosques cultivados está en discusión. La promoción de la ley vence a fin de año y debe reemplazarse. La industria pastera qué pide: Que los nuevos incentivos no sean subsidios (tal cual quiere el Gobierno Nacional, que está en una política de desmantelar subsidios a cualquier actividad y además mira el costo fiscal), en cambio, pueden dar créditos fiscales para descontar luego a la hora de pagar impuestos. Arauco Argentina es, por lejos, el mayor contribuyente a las arcas de Rentas de Misiones. Misiones qué dice: necesitamos nuevos subsidios para seguir apuntalando a los pequeños y medianos inversores forestales. Nación qué dice: Ya no se necesita tanto la promoción de plantación de nuevos bosques. Lo más importante es la industrialización.
Ley de Insalubridad
Qué dicen los capitales pasteros: La industria pastera quiere derogarla, dice que encarece el costo laboral. Misiones qué dice: primero, la aplicación de la ley está suspendida por un amparo. Además, el costo no penaliza la actividad, es muy chico teniendo en cuenta que una pastera nueva no generará muchos puestos de trabajo y la actividad puede resolver ese costo. Pero además, existe efectivamente un riesgo a la exposición del trabajador a ciertas actividades que debe ser resguardado. Nación qué dice: Macri insistió en las tres reuniones en Casa Rosada, primero a Passalacqua y luego a José Luis Garay, que Misiones derogue la ley.
Fuente: Economis


Heladas en la Argentina

Más Producción TV

10 años en la Tv Misionera sábados de 13 a 14 hs. Canal 12. Posadas-Multimedios Sapem.