Combatir el cambio climático con infraestructura ecológica

26/01/2018

Según la NASA 16 de los 17 años más cálidos de los que existe registro se han producido a partir del año 2001. De modo que —al ocupar el cambio climático un lugar destacado en la agenda mundial—, casi todos los países firmaron el Acuerdo de París de 2015, cuyo objetivo fundamental es mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales. Sin embargo, dado los graves efectos del calentamiento del planeta que ya se están sintiendo, se necesita una mayor resiliencia frente al cambio climático.
La “infraestructura ecológica” puede ayudar en los esfuerzos por lograr los objetivos tanto de mitigación como de adaptación.
Reducir las emisiones derivadas de la infraestructura
Por ejemplo, facilitar las inversiones en soluciones de transporte de bajo consumo energético y con bajo nivel de emisión de carbono puede ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el transporte, que son las segundas más altas entre los diversos sectores. De hecho, ya estamos viendo avances. El 61 % del universo de bonos relacionados con el cambio climático que llega a USD 895 000 millones —la Iniciativa de Bonos Climáticos— se destina a proyectos en transporte ecológico, como vehículos eléctricos e infraestructura ferroviaria pública menos contaminante.
El movimiento hacia la sostenibilidad se ha considerado también en otros sectores de la infraestructura. En particular, los edificios necesitan enormes cantidades de energía para funcionar, lo que contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Los proyectos de edificios ecológicos tienen como objetivo reducir el impacto ambiental de las construcciones durante su vida útil, centrándose en iniciativas de eficiencia energética, tales como medidores inteligentes y bombillas LED.
Con el desarrollo de tecnologías más respetuosas con el clima, es probable que continúen las perturbaciones en los sectores de infraestructura que consumen grandes cantidades de carbón y de energía. Y a medida que se disponga de mayor financiamiento a través de las iniciativas alineadas con el Acuerdo de París, podemos esperar más avances en materia de infraestructura ecológica al intensificarse los esfuerzos para mitigar los efectos del cambio climático.
Aumentar la resiliencia
Además de las medidas de mitigación, existe también una creciente necesidad de enfrentar las consecuencias del cambio climático. Debido al riesgo de las condiciones meteorológicas extremas y los cambios de largo plazo y la variabilidad de los patrones meteorológicos causados por el calentamiento del planeta, los proyectos de adaptación apuntan a fortalecer la resiliencia de los edificios, de la infraestructura crítica (como el transporte) y, principalmente, de las comunidades.
Estos proyectos pueden incluir nuevas y sólidas carreteras y líneas ferroviarias, o defensas contra inundaciones en zonas costeras para protegerlas del impacto de las marejadas. Todas estas iniciativas contribuyen a cuidar de mejor manera a las comunidades frente a desastres climáticos o a los cambios graduales del clima. Por ejemplo, una enorme cantidad de tiempo y recursos se gastó en la reconstrucción de Nueva Orleans después del huracán Katrina. Si hubiese existido una infraestructura más resiliente, los esfuerzos de socorro se podrían haber realizado de manera más rápida y se podría haber evitado el enorme costo económico para la comunidad.
En la CP 23
En la vigésima tercera Conferencia de las Partes (CP 23) (i) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), (i) que tuvo lugar en noviembre en Bonn, se destacó la necesidad existente de este tipo de proyectos para fortalecer la infraestructura. El financiamiento climático para las iniciativas de mitigación y adaptación fue uno de los pilares de la CP 23: Fiji, que presidió la convención con el apoyo de Alemania, emitió 100 millones de dólares de Fiji en bonos verdes (i) —aproximadamente USD 50 millones— para proyectos relacionados con el clima, con la asistencia del Grupo Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC). (i) Esta emisión de bonos financiará infraestructura ecológica, como escuelas y hospitales resilientes frente a las inclemencias climáticas, y defensas para las inundaciones en zonas costeras y ribereñas vulnerables. Todas estas obras apuntan a proteger a los ciudadanos de Fiji de los efectos del calentamiento del planeta. Fiji es el primer país en desarrollo en emitir un bono verde soberano, y es uno de muchos en un mercado creciente de bonos ecológicos por un valor de alrededor de USD 220 000 millones.
En definitiva, las ventajas de los proyectos de infraestructura ecológica son duales: pueden mitigar la producción de emisiones de GEI y proporcionar también una mayor resiliencia ante los efectos del calentamiento atmosférico. Y, al hacer eso, pueden reunir a las comunidades y las economías en sus esfuerzos por encontrar estrategias comunes para combatir el cambio climático
Fuente: World bank


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