Ganadería: Crecer en exportación

16/05/2017

16.5.17 De acuerdo a los datos de exportaciones de carne vacuna publicados por el IPCVA, los volúmenes comercializados en el exterior durante el mes de abril se ubicaron en torno a las 28.400 toneladas res con hueso. Esta cifra representa un incremento significativo respecto a los registros del mes anterior (+21%), y de abril 2016 (+22%).
El desempeño exportador del primer trimestre 2017 es alentador si se lo compara con los resultados de los últimos años, sin embargo, la base de partida es muy baja. Los volúmenes comercializados siguen siendo discretos cuando observamos hacia atrás las 771mil toneladas exportadas en el 2005.
En 10 años argentina dejó la posición número 3 como exportador mundial de carne vacuna (año 2005), para ubicarse en la posición número 12 (desde el 2015) y participar, finalmente, sólo en el 2% del comercio internacional. 
¿Qué hace falta para volver a posicionarnos entre los principales proveedores mundiales de carne vacuna?, esta es una pregunta recurrente que se plantea en nuestros grupos de productores. La respuesta requiere la consideración de varios factores vinculados entre sí:
Exportar tiene que ser buen negocio. Pensar en multiplicar los volúmenes exportados a partir de los 4 cortes más rentables de la res, resulta poco factible. Lomo, bife angosto y ancho, y cuadril, representan sólo un 7% del animal faenado. Es necesario, entonces, la presencia de una mayor cantidad de cortes exportables por res.
Ante la paridad de precios pagados por el consumidor en el mercado interno y el exterior, una amplia mayoría de cortes se destina a un mercado interno que castiga el precio de la carne de animales pesados, especialmente cuando se trata de los cortes parrilleros. El buen margen que se puede obtener de los cortes exportados, se neutraliza en el mercado local con la venta del resto de la res.
Oferta de novillos. El producto que demanda el mundo. Este punto está íntimamente relacionado con el anterior. Hay poca disponibilidad de novillos pesados, pero también son pocos los incentivos económicos al productor. Iniciar un proceso de largo plazo que concluya con un animal pesado, implica mayores costos de producción y un mayor tiempo de capital inmovilizado. La previsibilidad y un precio que premie el kilo del animal pesado es fundamental para promover su producción.
Competitividad.  Tomando como indicador comparativo el precio del novillo en gancho, principal costo de la industria, Argentina presenta en dólares el valor más elevado de la región, ubicándose hasta un 20% por encima del precio pagado por los socios competidores del MERCOSUR: Brasil, Uruguay y Paraguay. Ganar competitividad vía tipo de cambio en un escenario de oferta limitada e inflación, ya demostró ser una salida poco efectiva. Mayor competitividad debe lograrse incrementando la producción, teniendo un rodeo más eficiente, y bajando costos internos, que incluyen una alta carga impositiva.
Institucionalidad. Si bien desde el marco institucional se ha trabajado con medidas concretas a favor de la industria exportadora (quita derecho de exportación, reintegros, sinceramiento tipo de cambio, rebaja en Ingresos Brutos, liberación burocrática, etc.), todavía no alcanza. Los industriales coinciden que los elevados costos de producción, la presión impositiva y la falta de transparencia de la cadena, afectan severamente la competencia y el negocio exportador.
Tiempo. Factor clave en la ganadería. Tiempo para volver a recuperar clientes y confianza en el mundo. Tiempo necesario, hacia adentro, para que los productores comiencen a convencerse que producir más es buen negocio. La decisión se toma en muchos casos en base a lo que se ve alrededor, a medida que se concreten buenos negocios entre pares, irá creciendo el interés por volver a planificar producción de animales pesados.
No hay soluciones inmediatas. El regreso al mercado mundial se irá dando en forma gradual conforme se aliñen las variables mencionadas. Reconocer el problema es parte primordial de la solución, por delante queda acertar el tratamiento. En este sentido serán fundamentales los esfuerzos conjuntos entre el sector público y privado. El primero,otorgando un marco institucional que acompañe la producción y comercialización, con una previsibilidad acorde a las necesidades del sector. El segundo, volviendo a generar eficientemente el producto demandado por los mercados internacionales, y conquistando nuevos clientes.
Fuente: Todo agro


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