El INYM evalúa el funcionamiento de una trampa con energía solar para el control natural del rulo de la yerba mate

07/11/2018

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) puso en marcha una iniciativa que permitirá evaluar el uso de una trampa lumínica que funciona con energía solar para controlar la plaga del rulo, que daña la generación de nuevas hojas en plantas de yerba mate.
Es la primera vez que se estudia la posibilidad de utilizar una trampa lumínica de esas características para controlar esta  plaga, y el estudio de su desempeño se hará junto a otras tres trampas convencionales, todas ubicadas en el mismo yerbal, en el predio del Colegio Pascual Gentilini, en San José, Misiones, con el acompañamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y alumnos de cursos avanzados del establecimiento educativo.
La iniciativa se puso en marcha el viernes último con una capacitación a estudiantes del Colegio, dictada por los ingenieros agrónomos Diana Ohasi, especialista en insectos; Néstor Munaretto, de vasta experiencia en manejo de yerbales, y Matías Bazila, del área Técnica del Inym.
La investigación
Las cuatro trampas dispuestas en el yerbal son una lumínica y tres convencionales, y serán observadas, por los estudiantes y los técnicos nombrados, durante el período que dure la brotación de hojas de yerba mate (primavera – verano), que es cuando aparece el psílido que provoca la plaga del rulo. El objetivo, en todos los casos, es la captura de insectos adultos de forma tal que se corte su ciclo reproductivo.
 “Este es el primer prototipo de trampa lumínica, fue construida en la zona productora por pedido y con especificaciones que dio INYM. Evaluaremos si la potencia de la luz es suficiente para la captura de los insectos, y qué rango de acción tiene;  y en el mismo predio están las trampas testigos, que son las convencionales, ubicadas a 10, 50 y 100 metros; la cuarta trampa testigo está  en un lote con similares características pero sin influencia de la trampa lumínica”, explicó Bazila sobre cómo se hará el estudio.
Las trampas “se colocaron para monitoreo de la presencia del psílido y determinar comparativamente la eficiencia entre la lumínica y las convencionales”, agregó.
¿Cuál es la diferencia entre la trampa lumínica y las convencionales? “Las convencionales están pintadas de un color que atrae al insecto, el color amarillo, y en la lumínica la atracción se da con la luz, y funciona con energía solar. Se observarán todas las trampas, con énfasis en la lumínica que es nueva, con toma de datos para evaluar y mejorar su eficiencia”, agregó por su parte Munaretto.
Observación y toma de datos para una mejor producción
La iniciativa del INYM es un buen motivo para “profesionalizar el monitoreo de plagas y de todo el yerbal”, consideró Munaretto.  “Con la trampa conocemos la plaga, su ciclo, su población y eso permite determinar qué medidas tomar de manera eficiente, pero el monitoreo de la trampa sirve para mucho más”, continuó.
A modo de ejemplo, Munaretto manifestó: “Si se instala una trampa para el rulo en la parcela de yerba mate,  por lo menos una vez por semana hay que ir a verificar cómo está la población de insectos y el estado de la trampa, con lo cual también ya se realiza en registro de cómo está el yerbal. Pregunto: ¿qué plantación puede funcionar mal si uno por lo menos una vez por semana lo visita? Con esa presencia y con capacidad de observación, se puede aprender mucho y evitar errores; tenemos que observar, tomar datos, hacer un seguimiento, profesionalizarnos. Eso hará más eficiente nuestro trabajo, cuidaremos mejor a las plantas y habrá más productividad. Cada productor tendría que estar manejando una trampa en su yerbal , así como puede manejar un pluviómetro, y tener datos locales de la propia chacra”.
Ese concepto fue transmitido a los estudiantes. “Nos gustaría generar una red de monitoreo, profesionalizar el monitoreo de plagas”, dijo. “Es que en la trampa también caen los predadores, y eso nos permite ver qué otras especies tenemos en el yerbal”.
Cuánto más natural el manejo, mejor
Diana Ohasi es una de las personas que más sabe sobre insectos, de los buenos y de los malos. Invitada por el INYM, profundizó con los alumnos del Colegio Gentilini sobre el rulo de la yerba mate y enfatizó la importancia de un manejo integral natural del yerbal para controlar la plaga.
¿Qué es el rulo de la yerba mate? “Es una plaga del cultivo de yerba mate. Es una pequeña chicharra que coloca una toxina en los brotes de la planta que están en formación, y eso hace que se pliegue la hoja, se forma como una ‘empanadita’ y dentro de esa ‘empanadita’ coloca huevos y la cría se desarrolla”, contó Ohasi.
Sobre cómo actuar ante la presencia de la plaga, recordó que “es un insecto que siempre está y el perjuicio que puede llegar a ocasionar en la producción varía según el manejo que se haga en el cultivo y según las condiciones climáticas”. Por eso, advirtió, “hay que manejar el cultivo de manera integral para que los daños sean menores”. ¿Cómo?  “El ataque de la plaga siempre ocurre en primavera - verano, que es la época de brotación de yerba, pero si hacemos una cosecha más temprana, para cuando llegue esa época de ataque, que sabemos que siempre pasa, el brote va a estar más desarrollado, por lo cual el daño va a ser menor”,   y además “tener presente que según el manejo que hagamos, hay insectos benéficos que pueden ayudar”.
¿Cuáles son los controladores naturales de plagas? “La yerba mate por ser una especie nativa tiene un montón de insectos benéficos y de pájaros que controlan plagas, como el alguacil que controla el rulo. Cualquier tipo de manejo que podamos hacer para mantener la biodiversidad, ayuda. Si tenemos los caminos empastados, se mantienen recursos alimenticios como polen y néctar, que atraen a insectos benéficos y los mantienen ahí y cuando hay plagas pasan al cultivo. Lo mismo pasa si tenemos cubiertas verdes dentro del cultivo, que además evitan la erosión y mantienen las condiciones del suelo, y las áreas naturales cumplen esa función, albergando pájaros como el pirincho que controla el taladro y el marandová”.
 ¿Y las capueras, que muchas veces son vistas como un estorbo, que no sirven para nada? “Bueno, eso depende de qué lado se lo mire.  Si uno está produciendo, por ahí una capuera sería un lugar donde se podría estar plantando algo, pero también podemos pensar que es un lugar donde se está recuperando el suelo para que con el tiempo podamos volver a cultivar en forma eficiente y dentro de las capueras siempre hay cubiertas naturales que mantienen a los insectos benéficos”.
Fuente: INYM


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