Ella es la \"reina\" de las abejas reinas

07/12/2017

En Luis Beltrán, Río Negro, Zulema Roldán se dedica a criar las abejas reinas que luego impulsarán la producción de miel en las colmenas bonaerenses. Un dulce oficio.
“La miel de Río Negro es diferente a la de la provincia de Buenos Aires, que es de girasol. Acá, las abejas se nutren del chañar, el tamarisco, jarilla, olivillo, sauce, alfalfa, melilotus, mostacilla…” La que habla con conocimiento de causa es Zulema Roldán, la reina de las abejas reina. Es de Formosa pero vive hace 33 años en una chacra de la localidad de Luis Beltrán, en la cuenca del Río Negro, con su marido. Allí dio sus primeros pasos en la apicultura en 1999 con 18 colmenas, con un grupo de Cambio Rural. Hoy tiene 500.
“Según cómo esté el día están más o menos agresivas”, dice mientras destapa una colmena. Hay suerte: el día brilla, no hay viento y las abejas sonrien para la foto. “La productividad de la colmena depende de muchos factores, como el clima, el estado de las abejas, el manejo…”, explica Zulema.
En un año, según indica, se puede llegar a hacer entre 2 y 3 cosechas de 30/40 kilos de miel por colmena. Ella vende toda su miel directamente a los exportadores, porque en realidad, su dedicación principal no es la miel sino la producción de reinas. Vende núcleos o jaulas de madera que manda por encomienda con la reina y algunas abejas para que la atiendan.
“La zona es muy buena para producir material vivo, o sea, para vender núcleos y reinas. Como la floración es más temprana que en la provincia de Buenos Aires, los grandes productores compran reinas de acá. Hacer reinas lleva mucho tiempo y trabajo”, dice, y luego detalla el proceso.
“El primer paso es elegir las mejores colmenas, que tengan muchas abejas, y de ahí sacar las larvitas para hacer injertos”, explica. Se agarran larvas de 3-4 días, se ponen en una colmena iniciadora para que las abejas la atiendan y le den jalea real, para que esa larva se transforme en una reina. A los diez días se saca a la larva y se la pone en los núcleos de fecundación, que son pequeñas colmenas de 2 o 3 cuadros que están huérfanos, sin reina.
 “Ahí nace la nueva reina. La reina tarda 14 días desde que es huevito hasta que nace. Un día antes de nacer se pone en el núcleo”. Cuando nace, la abeja ya es adulta pero es virgen, y sale a hacer su vuelo de fecundación. Se fecunda en vuelo y a los cinco días ya está fecundada.
Para todo este proceso, en julio se empieza a preparar las colmenas, que tienen que estar bien alimentadas, y en septiembre se empieza a hacer los traslarves. Un factor que puede afectar la producción es el clima. Este año, en el momento en que las primeras reinas hacían su vuelo iniciático hubo mucho viento, por lo que muchas se perdieron o quedaron posadas en ramas y fueron comidas por algún pájaro… Según explica Zulema, una reina puede durar hasta cinco años. “Yo en mis colmenas voy cambiando por grupos, un año cambio 200, otro año otras 200. Pero los apicultores que se dedican a la miel les conviene cambiarlas todos los años porque las abejas nuevas producen más, tienen mucha postura y las colmenas son más fuertes, más grandes, con más abejas para salir a recolectar”.
Una colmena puede llegar a tener entre 60.000 y 70.000 abejas por año, todas hijas de la misma reina. Una abeja pecoreadora, en plena temporada de cosecha -noviembre- dura solo quince días, pero se van renovando todo el tiempo porque la reina sigue poniendo. “Todas tienen su función. Las que recién nacen, atienden a las crías, otras recolectan polen, otras traen agua… También están los zánganos, que son pocos, comen mucho y solo sirven para fecundar, entonces los van echando y en invierno ya no quedan zánganos en la colmena”, concluye la reina de las reinas.
Fuente: Clarin


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